La presidenta mexicana detalla que no se reunirá con Felipe VI en su visita a Barcelona, en la que mantendrá un encuentro con Pedro Sánchez
Juan Carlos Espinosa / Elpais.com
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha dado un paso más hacia el deshielo con España. La mandataria ha reconocido este lunes que “en el último año” el Gobierno de Pedro Sánchez y la Casa Real han mostrado un “acercamiento distinto” sobre el papel de los expedicionarios españoles durante la Conquista y el periodo colonial. “Hay que reconocer que hay un avance en lo que han declarado”, ha destacado en su conferencia matutina. También ha asegurado que, durante su visita a Barcelona el fin de semana, mantendrá una reunión con Sánchez y que, por el momento, no contempla una cumbre con el rey Felipe VI.
Sheinbaum ha decidido ir aún más allá. En un nuevo paso hacia la distensión, la presidenta ha relegado, al menos por ahora, la demanda de perdón a España por los desmanes de la Conquista, como pidió a través de una carta su antecesor y mentor político, Andrés Manuel López Obrador. Fue precisamente esa posición la que desembocó en el alejamiento entre ambos gobiernos progresistas hace casi una década. En su lugar, la presidenta ha optado por una posición más templada: “Es importante que sigamos en esta visión [de la historia], que sigamos enviando muchas exposiciones, que vayan antropólogos mexicanos a España a explicar lo que eran las grandes civilizaciones, que se escuche lo que fue la llegada de los españoles”.
Las palabras de Sheinbaum no son menores. Son parte de un giro en las relaciones en ambos lados del Atlántico. El volantazo se da, además, en un momento particularmente difícil para los Ejecutivos progresistas ante la oleada de Gobiernos ultraconservadores afines al presidente estadounidense, Donald Trump. En ese sentido, la presidenta mexicana, que no acostumbra salir del país, ha decidido cruzar el charco para asistir al encuentro de dirigentes de izquierdas en la capital catalana. “Consideramos también que es importante que en estos momentos la voz de México y la doctrina de política exterior que representa México tengan una voz”, ha resaltado.
De hecho, Sheinbaum también ha decidido destacar el cambio de postura de Sánchez y del Rey sobre la Conquista en términos políticos. “Hay que ser sensibles [porque] en España, la derecha dijo : ‘¿¡Cómo es posible que reconozcan a los indios y los abusos que hubo durante la invasión española!?“.
La visita a Barcelona será la primera de un presidente mexicano desde 2018. En aquella ocasión, Enrique Peña Nieto se reunió con Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular, y con los Reyes. Un año después, ya en la Administración de López Obrador y con Sánchez en La Moncloa, el socialista visitó al primer mandatario de izquierdas en democracia en Ciudad de México.
Menos de dos meses después, todo voló por los aires. El mandatario latinoamericano envió una carta a Felipe VI en la que exigía a la Corona española un gesto de reparación a los pueblos indígenas. La idea era lograr esa muestra simbólica de cara a los 500 años de la caída de Tenochtitlan, la gran capital del imperio mexica, y los 200 años de la independencia. El resultado fue una crisis que apenas ahora comienza a distensarse.
Los intentos de reconciliación entre los dos Gobiernos de izquierdas han sido lentos. Pero se han acelerado considerablemente en poco tiempo. Los primeros guiños se dieron en el mundo de la cultura. España fue el país invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2024. Un año más tarde, se le otorgó el premio Princesa de Asturias al Museo Nacional de Antropología de México.
Sin embargo, el punto de inflexión quedó marcado el 16 de marzo. Durante la visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura de México, el rey Felipe VI reconoció que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América.
Como casi todo en el mundo de los protocolos de las Casas Reales, las palabras de Felipe VI, presentadas como una conversación informal con el embajador mexicano en España, Quirino Ordaz, no fueron casuales, sino un gesto pactado previamente y calculado al mínimo detalle.
Durante la inauguración de la exposición, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya había dicho que en la colonización de América había habido “dolor e injusticia hacia los pueblos originarios”. La respuesta del lado mexicano no se hizo esperar. La presidenta remitió, más de un mes antes, una invitación al Rey para que acuda a la Copa del Mundo, que se inaugurará en México en junio.








