La abstención también habla: una advertencia para la democracia dominicana

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Más allá del mito de la apatía: Por qué casi la mitad de los dominicanos le dio la espalda a las urnas en 2024

Por Olmedo Jáquez

Olmedo Jáquez

Durante décadas persistió la narrativa de que abstenerse de votar equivale a irresponsabilidad o indiferencia cívica. Sin embargo, los hallazgos del informe sobre la abstención en los comicios de 2024 —realizado por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL) del Instituto Interamericano de Derechos Humanos a solicitud de la Junta Central Electoral (JCE)— obligan a desmontar ese mito. El ausentismo electoral no siempre es desinterés por el país; a menudo es el síntoma directo de una ciudadanía que dejó de creer en la efectividad de sus opciones políticas.

El análisis confirma que la abstención dominicana es un fenómeno estructural complejo que trasciende la simple conducta individual.

Las cifras del ausentismo: El caso crítico del exterior

En las elecciones presidenciales y congresuales de mayo de 2024, la abstención global alcanzó el 45.6 %. A nivel nacional se ubicó en un 41.4 %, pero el dato verdaderamente alarmante provino del voto en el exterior, donde el ausentismo llegó al 81 %. Solo uno de cada cinco electores empadronados fuera del país acudió a las urnas, a pesar de que la diáspora representa el 10.6 % del padrón y sostiene buena parte de la economía nacional mediante el envío continuo de remesas (práctica confirmada por el 70.2 % de los consultados).

IndicadorDato 2024Impacto / Contexto
Abstención general45.6 %Casi la mitad del padrón no participó
Abstención nacional41.4 %Mayor en grandes centros urbanos
Abstención en el exterior81.0 %Apenas 1 de cada 5 dominicanos votó fuera
Peso electoral de la diáspora10.6 %Contraste clave con su peso económico constante

Atribuir esta desconexión en el exterior a la desidia es injusto. Los dominicanos en el extranjero enfrentan largas distancias, rigidez laboral y trabas documentales, sumado a la sensación de que los partidos solo se acuerdan de ellos en campaña. Modernizar el sistema con modalidades como el voto anticipado, postal o electrónico no es un lujo, sino una necesidad imperiosa para atender a una migración en constante cambio.

Distancia logística vs. Desencanto político

A nivel local, barreras como cambios de domicilio no actualizados, falta de transporte, lejanía de los recintos o fallas de accesibilidad para personas con discapacidad merman la participación. No obstante, reducir el problema a un fallo administrativo de la JCE sería un error: por más accesible que sea un colegio electoral, ningún despliegue logístico movilizará a un ciudadano convencido de que las alternativas son «más de lo mismo».

El estudio revela el fondo de la brecha entre la ciudadanía y su sistema:

  • Fe en la democracia: El 74 % de la población respalda la democracia como el sistema político ideal.
  • Percepción de la oferta: Un 47 % considera que la oferta electoral solo repite viejas prácticas y promesas incumplidas.
  • Protesta silenciosa: El rechazo no es hacia el sistema democrático, sino hacia sus intermediarios (partidos, dirigentes y Congreso). Ante el clientelismo y la falta de propuestas diferenciadas, el abstencionismo opera como una protesta tácita.

Patrones territoriales y el camino a seguir

Contrario a la creencia popular, la edad y el género no explican la abstención; el estudio registró niveles de participación equivalentes entre la Generación Z y los baby boomers. El factor determinante es territorial: los centros de mayor desarrollo urbano y económico, como el Distrito Nacional y Santiago, registran una abstención superior a la de zonas rurales o fronterizas.

Superar esta brecha hacia 2028 requiere compromisos claros:

  • Límites de la JCE: La reciente creación de la Subcomisión de Abstención Electoral debe traducirse en metas auditables, actualización de padrones, mejor accesibilidad y transparencia. Sin embargo, la JCE solo puede garantizar el proceso organizativo; no puede dotar de credibilidad a la política.
  • Responsabilidad partidaria: Los partidos deben renovar liderazgos, abrir espacios reales a jóvenes y mujeres, promover debates programáticos genuinos y sostener una relación constante con la ciudadanía más allá de la coyuntura electoral.

Una democracia donde casi la mitad del electorado se margina corre el riesgo de dejar las decisiones nacionales en manos de minorías movilizadas. La abstención habló alto en 2024: no basta con organizar elecciones eficientes, es urgente devolverle a la gente razones reales para volver a confiar.

  • El autor es abogado, comunicador y miembro titular de la Junta Electoral Santo Domingo Oeste
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